HRW denuncia nuevamente que el Ejército israelí usó armas de fósforo blanco en Líbano
Miércoles 9 de Septiembre 2026
El Cairo (EFE).- La organización Human Rights Watch (HRW) documentó nuevamente este miércoles el uso continuado de fósforo blanco por parte del Ejército israelí en el Líbano, subrayando la necesidad de una nueva legislación internacional que regule estas «armas devastadoras».
La organización documentó 23 incidentes en los que las tropas israelíes usaron estas municiones en el sur del Líbano entre marzo y mayo de 2026, según un informe conjunto publicado con la Clínica Internacional de Derechos Humanos (IHRC por sus siglas en inglés) de la Facultad de Derecho de Harvard.
«Las municiones de fósforo blanco pueden provocar quemaduras insoportables y causar daños físicos, psicológicos y socioeconómicos permanentes», declaró Bonnie Docherty, asesora principal en materia de armas de HRW y profesora de la IHRC.
Los países deben condenar el uso continuado de estas armas, «exigir» nuevas conversaciones internacionales sobre el tema y garantizar que el derecho internacional aborde adecuadamente su «inaceptable» coste humano, añadió Docherty.

Armas sin regulación
Las municiones con fósforo blanco -armas químicas e incendiarias que se encienden al entrar en contacto con el oxígeno, creando fuego intenso y humo denso- no están reguladas actualmente por ningún tratado específico.
Así, estas armas no están contempladas en el Protocolo III de 1980 de la Convención sobre Armas Convencionales (CAC), que tiene como propósito regular las armas incendiarias, a pesar de que violan el derecho internacional humanitario cuando son utilizadas.
El protocolo define las armas incendiarias como aquellas «diseñadas principalmente para provocar incendios y quemar personas», lo que lleva a que aquellas municiones diseñadas para otros fines se vean excluidas -como las de fósforo blanco, creadas en su origen para ocultar o iluminar acciones militares-, incluso si producen los mismos efectos incendiarios.
Asimismo, tampoco se consideran armas químicas al no estar creadas para usarse por su toxicidad, por lo que no pueden formar parte de la Convención sobre Armas Químicas.
Legislación más sólida
Para la organización, las quemaduras provocadas por este material -que pueden quemar hasta los huesos-, tienen que tratarse con la misma repulsa con la que se tratan otros gases venenosos y láseres cegadores, pues «son inhumanos y contrarios a la conciencia pública».
«Se necesita una legislación internacional más sólida y específica para abordar estos problemas», añade el informe al tiempo que pide que la legislación internacional subsane las «lagunas legales» y estigmatice el uso de estas armas.
Human Rights Watch ya denunció en marzo el uso por parte de Israel sobre viviendas en el sur del Líbano, donde la sustancia provocó incendios en al menos dos viviendas de la zona.