Expertos analizan en IGLOBAL cómo la inteligencia artificial está transformando la política global
Jueves 10 de Septiembre 2026
El Instituto Global reunió a Iván Gatón y Vladimir Rozón para analizar la reconfiguración geopolítica, la soberanía tecnológica y los nuevos riesgos de la IA en los procesos electorales.
Santo Domingo.- El Instituto Global de Altos Estudios en Ciencias Sociales (IGLOBAL) realizó el conversatorio “El Nuevo Tablero Global”, un espacio de análisis sobre las profundas transformaciones que atraviesan el sistema internacional y la política contemporánea, con las intervenciones de los especialistas Iván Gatón, quien abordó la redefinición del poder mundial desde la geopolítica, y Vladimir Rozón, quien analizó el impacto de la inteligencia artificial en la política y las campañas electorales.
La jornada conducida por Rocío Rodríguez, del IGLOBAL, planteó una lectura de los cambios que están desplazando los centros tradicionales de poder, en un contexto marcado por la crisis del orden occidental, las tensiones dentro del eje transatlántico, el ascenso de China e India, las diferencias civilizatorias, los cambios demográficos y la creciente competencia tecnológica.
Durante su intervención, Iván Gatón presentó un escenario internacional caracterizado por múltiples crisis simultáneas, entre ellas el avance del populismo, la crisis del modelo liberal, las tensiones civilizatorias y el debilitamiento del sistema internacional basado en reglas. Explicó que el eje transatlántico atraviesa una etapa de fractura, mientras Estados Unidos adopta decisiones unilaterales que generan tensiones incluso con gobiernos europeos políticamente cercanos.
En ese contexto, recordó las advertencias de Henry Kissinger y Zbigniew Brzezinski sobre la necesidad de que Estados Unidos gestione cuidadosamente sus alianzas y evite la apertura innecesaria de nuevos frentes de conflicto.

Gatón también examinó el malestar social y generacional que alimenta el populismo europeo, así como el concepto de “retrotopía”, desarrollado por Zygmunt Bauman, para describir la idealización de un pasado que se percibe como mejor. Aludió, en ese sentido, a expresiones como “Solo queremos vivir como nuestros padres”, que reflejan la incertidumbre de generaciones que no vislumbran alcanzar el mismo nivel de bienestar sin el respaldo familiar.
El análisis incorporó además una perspectiva histórica sobre la formación de los Estados europeos, desde la fragmentación del Imperio romano y Carlomagno hasta la Paz de Westfalia de 1648, para explicar por qué los modelos políticos occidentales no pueden trasladarse automáticamente a sociedades con trayectorias históricas y culturales diferentes.
Otro de los ejes fue el desplazamiento del poder hacia Asia. Gatón llamó a no subestimar el peso económico de China e India, al tiempo que destacó la importancia de la demografía, la geografía y la tecnología en la nueva distribución de poder mundial. En esa transformación, señaló, la tecnología dejó de ser únicamente un instrumento económico o militar para convertirse en un componente esencial de la soberanía.

Como ejemplo, expuso el desarrollo por parte de China de un ecosistema digital propio, con plataformas, satélites e infraestructuras alternativas a las occidentales, bajo una concepción de la información como un recurso estratégico. El escenario, sostuvo, representa un “radical de época” que obliga a revisar las tradicionales concepciones sobre hegemonía y poder.
A partir de esta nueva realidad tecnológica, Vladimir Rozón explicó cómo la inteligencia artificial ha modificado la comunicación política, pasando de las estrategias tradicionales de conocimiento del electorado al uso de grandes volúmenes de datos para identificar con mayor precisión quién vota, cómo piensa y qué mensajes pueden influir en sus decisiones.
Explicó la evolución desde el Big Data y la microsegmentación hasta la inteligencia artificial generativa, tomando como referencia el caso de Cambridge Analytica en 2016, cuando datos de aproximadamente 87 millones de usuarios fueron utilizados para construir perfiles psicográficos y desarrollar múltiples variantes de mensajes dirigidos a segmentos específicos del electorado.
Según expuso, esa evolución dio paso al uso de bots y técnicas de astroturfing, capaces de simular apoyo ciudadano y amplificar artificialmente determinadas narrativas, generando saturación informativa y dificultando la distinción entre participación orgánica y actividad automatizada.
Con la inteligencia artificial generativa, advirtió, el desafío es aún mayor: los deepfakes de audio, imagen y video permiten pasar de manipular mensajes reales a fabricar contenidos capaces de presentarse como hechos auténticos. En ese contexto, 2024 fue señalado como una especie de “zona cero” de la manipulación electoral con IA, frente a la cual las herramientas utilizadas en 2016 podrían considerarse todavía primitivas.
Rozón repasó procesos electorales desarrollados entre 2023 y 2026, en los que se identificaron usos positivos de la IA —como la difusión de información electoral, localización de centros de votación y asistencia al ciudadano—, pero también aplicaciones irregulares vinculadas con desinformación y contenidos manipulados.
Entre los casos examinados estuvieron India, donde la IA fue utilizada principalmente para ridiculizar candidatos; Rumanía, donde el Tribunal Constitucional invalidó unas elecciones en medio de acusaciones de injerencia rusa mediante herramientas de IA; y Eslovaquia, donde, 48 horas antes de una elección, circuló un audio falso atribuido al opositor Michal Šimečka, en el que supuestamente hablaba de manipulación electoral y compra de votos.
Aunque no existe evidencia científica concluyente que permita atribuir resultados electorales específicos a estas campañas, Rozón destacó que la manipulación mediante IA no necesita convencer a toda una sociedad: puede bastar con influir sobre el margen decisivo en el momento oportuno.
El conversatorio puso de relieve que la disputa por la información y la inteligencia artificial forma parte de una competencia mucho más amplia por el poder económico, geopolítico y cultural. Al mismo tiempo, se identificaron oportunidades para utilizar estas herramientas en favor de una gestión electoral más eficiente y una comunicación pública más rápida y precisa.
Pero también quedaron expuestos riesgos como la desinformación a escala, la segmentación opaca, la fabricación de realidades, la saturación informativa y la erosión de la confianza en las instituciones democráticas.
El encuentro concluyó con una reflexión sobre la necesidad de comprender la magnitud del cambio sin caer en simplificaciones sobre la hegemonía occidental, fortalecer las capacidades tecnológicas y, simultáneamente, preservar la cohesión social y los valores democráticos.
En un mundo donde el poder ya no se define únicamente por territorios, ejércitos o economías, “El Nuevo Tablero Global” dejó una conclusión ineludible: quien controle los datos, la tecnología y la capacidad de interpretar la realidad tendrá una influencia decisiva sobre el futuro del poder y de la política.