Economía nocturna;una oportunidad para dinamizar la capital
Sábado 3 de Octubre 2026
Por Liz Mieses
Santo Domingo.-Hace unos días tuve la oportunidad de participar en el Barcelona NIT Fòrum Internacional, un espacio de intercambio que me permitió conocer distintas experiencias sobre un tema que debemos comenzar a mirar con mayor atención en la República Dominicana: la economía nocturna y su capacidad para generar empleos, atraer inversión, fortalecer el turismo y abrir nuevas oportunidades para nuestras ciudades.
La experiencia me confirmó que la economía nocturna va mucho más allá de los bares, los restaurantes y el entretenimiento. Comprende toda la actividad de una ciudad que continúa produciendo, trabajando y ofreciendo servicios después de la jornada laboral tradicional.
El comercio, los teatros, los conciertos, los gimnasios, las farmacias, el transporte, los servicios de salud, la seguridad, la logística y los supermercados forman parte de ese ecosistema. Organizar estas actividades permite aprovechar mejor la infraestructura urbana y generar oportunidades en horarios cuyo potencial todavía podemos desarrollar.
Cuando pienso en las posibilidades de este modelo para nuestro país, pienso inmediatamente en el Distrito Nacional.
Una capital con potencial para ampliar su actividad
Santo Domingo concentra una parte importante de la actividad comercial, empresarial, gastronómica, cultural y turística del país. Contamos con restaurantes, hoteles, centros comerciales, universidades, parques, instalaciones deportivas y espacios culturales con un enorme potencial. Sin embargo, una parte considerable de esa infraestructura reduce su actividad al finalizar el día.
Ahí existe una oportunidad: una ciudad que funciona de manera organizada, segura y eficiente durante más horas puede ampliar sus posibilidades de producir, consumir, trabajar y emprender.
Las experiencias internacionales permiten apreciar la dimensión de esta actividad. Según datos del Ayuntamiento de Londres, más de un millón de personas trabajan en horario nocturno y la economía vinculada a la actividad entre las seis de la tarde y las seis de la mañana aporta más de 139 mil millones de libras esterlinas anuales a la capital británica.
La misma fuente señala que aproximadamente una de cada cuatro libras gastadas presencialmente en los centros comerciales y las zonas urbanas de Londres corresponde al horario nocturno.
Estas cifras no pueden trasladarse automáticamente a Santo Domingo, pues se trata de ciudades con dimensiones y realidades distintas. Sin embargo, muestran un principio que sí podemos tomar en cuenta: extender de manera planificada la actividad urbana puede ampliar la capacidad económica de los espacios y las infraestructuras que ya tenemos.
Más actividad, más oportunidades
Imaginemos una Ciudad Colonial con mayor programación cultural y comercial en determinados horarios; un Malecón que combine gastronomía, deporte, cultura y entretenimiento; museos con actividades nocturnas; parques con eventos organizados; y corredores gastronómicos y turísticos conectados mediante un transporte seguro.
Una oferta de este tipo puede generar oportunidades para camareros, cocineros, comerciantes, conductores, artistas, técnicos, personal de seguridad, trabajadores de mantenimiento, suplidores y pequeñas y medianas empresas.
También puede abrir opciones laborales para jóvenes que estudian durante el día y necesitan horarios alternativos, así como para personas que buscan una segunda fuente de ingresos.
Pero ese potencial exige una condición fundamental: la economía nocturna debe desarrollarse con orden y planificación.
La noche también necesita gestión
Uno de los principales aprendizajes que me dejó el foro de Barcelona fue comprender que una ciudad nocturna competitiva necesita mucho más que establecimientos abiertos hasta tarde.
Requiere iluminación adecuada, seguridad, transporte, limpieza, estacionamientos, manejo del ruido y protocolos de emergencia. También necesita reglas claras y coordinación permanente entre las autoridades, los comerciantes y las comunidades.
El reto consiste en crear las condiciones para que la ampliación de horarios genere actividad económica y, al mismo tiempo, proteja el descanso, la seguridad y la calidad de vida de los residentes.
Londres, por ejemplo, ha incorporado la actividad nocturna a su planificación urbana y continúa abordando asuntos relacionados con el transporte, las licencias, la seguridad, las condiciones laborales y la coordinación institucional.
La enseñanza para Santo Domingo es clara: la noche debe gestionarse como parte integral de la ciudad.
Comenzar con zonas piloto y datos propios
Creo que ha llegado el momento de iniciar esta conversación en la República Dominicana, particularmente en nuestra capital. Podemos comenzar identificando zonas piloto, corredores y actividades específicas donde sea posible desarrollar una economía nocturna organizada.
Esto implica reconocer sectores con vocación gastronómica, cultural, turística, deportiva y comercial; estudiar la demanda después de las seis de la tarde; establecer protocolos adecuados; fortalecer la iluminación y la seguridad; y evaluar alternativas de movilidad nocturna.
También debemos medir los resultados: empleos generados, ventas, visitantes y efectos sobre la convivencia ciudadana.
Para avanzar, necesitamos producir nuestros propios datos. ¿Cuánto mueve actualmente la economía nocturna del Distrito Nacional? ¿Cuántas personas trabajan después de las seis de la tarde? ¿Qué sectores concentran la mayor actividad? ¿Cuáles barreras enfrentan los establecimientos? ¿Qué necesitan los ciudadanos para sentirse seguros al utilizar la ciudad durante la noche?
Responder estas preguntas permitiría diseñar políticas públicas ajustadas a nuestra realidad y tomar decisiones con mayor fundamento.
Aprovechar el potencial de Santo Domingo
Durante mucho tiempo hemos pensado las ciudades principalmente desde lo que ocurre durante el día. Las experiencias de otros países muestran que la noche también ofrece posibilidades para la productividad, la cultura, la innovación y la generación de empleos.
Santo Domingo tiene condiciones para explorar ese potencial. Somos una ciudad caribeña, turística, gastronómica y cultural, con una población joven y nuevas formas de trabajar, consumir y disfrutar los espacios urbanos.
Nuestra tarea es organizar esas posibilidades mediante una visión que conecte el desarrollo económico con la convivencia y el bienestar ciudadano.
Regreso de Barcelona convencida de que la economía nocturna merece formar parte de la conversación sobre el futuro económico y urbano del Distrito Nacional. Ampliar de manera organizada los horarios de actividad puede aumentar las ventas de nuestros negocios, fortalecer el turismo, crear oportunidades para los jóvenes y aprovechar mejor la infraestructura existente.
La noche puede ser un espacio de empleo, emprendimiento, inversión, cultura y desarrollo. El desafío es gestionarla correctamente.
Una capital que mira hacia el futuro también debe preguntarse qué oportunidades está dejando pasar cuando cae la noche.