Viernes 8 de Agosto 2025
Santo Domingo.– Han transcurrido cuatro meses desde el derrumbe del techo de la discoteca Jet Set, tragedia que cobró la vida de 236 personas y dejó a más de un centenar de heridos. Sin embargo, el dolor sigue impregnado en la llamada zona cero, donde el recuerdo de aquella noche fatídica del 8 de abril aún estremece a familiares y amigos de las víctimas.
El local, que en su última noche vibró al ritmo de Rubby Pérez, permanece vacío y cercado con hojas de zinc y madera, bajo estricta vigilancia policial. Aunque la afluencia de dolientes ha disminuido, flores frescas y retratos mantienen viva la memoria de quienes perdieron la vida.
La estación de combustible ubicada a pocos metros, que en los primeros días sirvió como refugio para los familiares, retomó sus operaciones habituales. Sin embargo, cada mes, el lugar vuelve a convertirse en un punto de encuentro para celebrar misas en honor a las víctimas, como un acto de fe y resistencia.
Mientras tanto, la espera por justicia continúa. Los parientes de los fallecidos aguardan la decisión judicial que determinará si Antonio y Maribel Espaillat enfrentarán un juicio de fondo. Ambos tienen medidas de coerción que incluyen impedimento de salida del país y presentación periódica ante las autoridades.