Viernes 2 de Enero, 2026
Ante el continuo descenso de su población, el Gobierno chino decidió poner fin a una exención fiscal que estuvo vigente durante más de 30 años para los anticonceptivos. A partir del 1 de enero de 2026, productos como preservativos y píldoras anticonceptivas estarán sujetos a un impuesto al valor agregado (IVA) del 13 %, según informaron medios oficiales.
La medida forma parte de la estrategia de Pekín para frenar la caída de los nacimientos y enfrentar el acelerado envejecimiento poblacional. Con esta decisión, los anticonceptivos pasan a integrarse en la categoría general de bienes de consumo gravados con IVA. China registró en 2024 su tercer año consecutivo de reducción poblacional, mientras la tasa de natalidad continúa en niveles históricamente bajos, pese a la eliminación de la política del hijo único y la implementación de incentivos económicos para las familias.
De manera paralela, las autoridades han reforzado las denominadas políticas “pro-fertilidad”, que incluyen exenciones del impuesto sobre la renta para ayudas al cuidado infantil, subsidios anuales por hijo y campañas en universidades para promover una percepción más favorable del matrimonio y la vida familiar. Durante la Conferencia Central de Trabajo Económico, celebrada en diciembre, los líderes del país reiteraron su compromiso de fomentar actitudes positivas hacia la procreación como vía para estabilizar la demografía.
No obstante, expertos señalan que el descenso de la natalidad responde a factores estructurales de largo plazo, como el impacto de las antiguas políticas de control poblacional, la urbanización acelerada y el elevado costo de criar hijos. A esto se suman la inseguridad laboral y la desaceleración económica, elementos que han llevado a muchos jóvenes a postergar o descartar el matrimonio y la paternidad.
Analistas advierten que el nuevo impuesto tiene un carácter más simbólico que efectivo y dudan que, por sí solo, logre revertir la tendencia demográfica. Además, alertan sobre posibles consecuencias negativas si el aumento de precios dificulta el acceso a métodos de planificación familiar, especialmente entre los sectores de menores ingresos.
