Domingo 18 de Enero 2026
Santo Domingo.– La República Dominicana se perfila como la economía con mayor expansión en América Latina y el Caribe para el año 2026, con un crecimiento estimado de 4.5 % del Producto Interno Bruto (PIB) real, según el informe Perspectivas Económicas Mundiales del Banco Mundial.
De acuerdo con el organismo multilateral, el país caribeño superará a otras economías de la región con desempeños destacados, como Panamá (4.1 %), Argentina (4.0 %), Paraguay (3.9 %), Guatemala (3.7 %) y Costa Rica (3.6 %), consolidándose como el mercado más dinámico del área.
El reporte señala que la economía dominicana también aventajará a Honduras (3.5 %), El Salvador y Nicaragua (3.0 % cada uno), así como a Colombia (2.6 %) y Perú (2.5 %). En tanto, países como Chile, Uruguay, Brasil y Haití registrarían un crecimiento más moderado, en torno al 2.0 %.
En contraste, el Banco Mundial proyecta que México apenas alcanzaría un 1.3 % de crecimiento, mientras que Bolivia sería la única nación de la región con cifras negativas, al anticiparse una contracción económica de -1.1 %.
FMI coincide en proyecciones positivas
Las estimaciones del Banco Mundial encuentran respaldo en el Fondo Monetario Internacional (FMI), que también prevé un crecimiento de 4.5 % para la República Dominicana en 2026. Además, el organismo proyecta que la inflación se mantendrá dentro del rango objetivo de 4 ±1 %, reflejando un entorno macroeconómico estable.
Ambas instituciones destacan al país como uno de los referentes regionales en términos de estabilidad, resiliencia y atractivo para la inversión extranjera.
Clima favorable para la inversión
El desempeño proyectado se apoya en factores como crecimiento sostenido, estabilidad política, control inflacionario y fortaleza macroeconómica, elementos que posicionan a la República Dominicana como un destino estratégico para la inversión internacional.
Sectores como infraestructura, energía, turismo, manufactura y servicios tecnológicos continúan captando el interés de capitales extranjeros, impulsados por políticas fiscales responsables, mejoras en infraestructura, estabilidad cambiaria y reformas estructurales desarrolladas en los últimos años.
