Santo Domingo– Cada 25 de febrero la República Dominicana honra el nacimiento de Matías Ramón Mella (1816–1864), uno de los tres Padres de la Patria, junto a Juan Pablo Duarte y Francisco del Rosario Sánchez. Su temple militar y su visión estratégica resultaron determinantes en los momentos más cruciales de la historia nacional.
Mella pasó a la inmortalidad la noche del 27 de febrero de 1844, cuando realizó el histórico “Trabucazo” en la Puerta de la Misericordia, acción que marcó el inicio de la revuelta independentista y abrió paso al nacimiento de la República Dominicana, tras años de ocupación haitiana. Aquel disparo se convirtió en un grito de libertad que encendió el fervor patriótico en todo el país.
Además de su protagonismo en la Independencia, desempeñó un papel fundamental durante la Guerra de la Restauración. Fue autor de un Manual de Guerra de Guerrillas, herramienta clave en la lucha contra la anexión a España, y ocupó la vicepresidencia del gobierno provisional en armas, reafirmando su compromiso con la soberanía nacional.
Su vida estuvo guiada por la entrega absoluta a la causa patriótica. Murió el 4 de junio de 1864 en Santiago de los Caballeros, afectado por disentería y en condiciones de extrema precariedad económica. En cumplimiento de su última voluntad, fue sepultado envuelto en la Bandera Nacional.
Hoy, su legado permanece vivo en la memoria colectiva como ejemplo de determinación y valentía. Su célebre expresión, «La libertad no se mendiga, se conquista», continúa inspirando el espíritu indomable del pueblo dominicano.
