Martes 30 de junio 2026
Bruselas (EuroEFE).- Los teléfonos inteligentes son ahora más fáciles de reparar gracias a las nuevas normas europeas de ecodiseño y etiquetado energético, aunque el coste de las reparaciones sigue siendo un obstáculo para muchos consumidores, según un estudio publicado hoy por la Organización Europea de Consumidores (BEUC).
Esa plataforma sostiene que esas reglas «funcionan claramente» y pide extenderlas a aspiradoras, ordenadores, impresoras y bicicletas eléctricas, junto con medidas para abaratar las reparaciones.
BEUC realizó la comprobación de mercado junto a seis organizaciones nacionales de consumidores de Austria, Dinamarca, Francia, Eslovenia, España y Países Bajos, entre ellas la española OCU.
El análisis compara la reparabilidad de los teléfonos móviles con la de las aspiradoras de batería, un producto que todavía no está sujeto a obligaciones similares.
Según el estudio, los teléfonos inteligentes ofrecen mejor acceso tanto a piezas de repuesto como a instrucciones de reparación que las aspiradoras inalámbricas.
Las instrucciones suelen ser completas y permiten realizar la mayoría de reparaciones, mientras queen las aspiradoras la información se limita generalmente al mantenimiento y a la resolución de problemas básicos.
Reparar sigue siendo caro
«Nuestra investigación muestra que las leyes europeas están facilitando a los consumidores la reparación de los teléfonos inteligentes», declaró en un comunicado el director general de la organización, Agustín Reyna.
Sin embargo, la asociación advierte de que
reparar sigue siendo caro.
En los teléfonos inteligentes, el componente más costoso detectado, una pantalla de 400 euros, equivalía a alrededor del 30 % del precio original del producto. En las aspiradoras de batería, la pieza más cara identificada, una batería de 281 euros, era incluso un 50 % más cara que el precio inicial del aparato.
«Los consumidores quieren productos que duren más«, afirmó Reyna, quien subrayó que reparar «tiene sentido desde el punto de vista medioambiental, pero también para el bolsillo de los consumidores», al evitar «costosas sustituciones cada vez que un producto tiene un fallo».
Las nuevas normas europeas sobre teléfonos inteligentes están en vigor desde el 20 de junio de 2025 e incluyen obligaciones para facilitar piezas de repuesto y manuales de reparación, además de más transparencia sobre el precio de los componentes.
Los nuevos móviles deben mostrar también unapuntuación europea de reparabilidad dentro de la etiqueta energética.

