Sábado 8 de agosto 2026
Luis Zúñiga sostiene que las autoridades chinas mantienen bajo vigilancia a distintas comunidades religiosas y asegura que las prácticas de culto están sujetas a controles políticos e ideológicos
Santo Domingo.– El analista político internacional y exdiplomático cubanoamericano Luis Zúñiga denunció que el Gobierno de China mantiene estrictos controles sobre las comunidades religiosas y condiciona determinadas prácticas de culto a la subordinación de sus organizaciones y dirigentes a las directrices del Partido Comunista Chino (PCCh).
En una investigación divulgada por Imagine Media PR, Zúñiga sostiene que biblias y otros textos religiosos han sido intervenidos, mientras templos y líderes religiosos estarían sometidos a mecanismos de vigilancia y formación política como parte de las políticas impulsadas por las autoridades.
El analista afirma que, aunque las restricciones religiosas han formado parte de la política de la República Popular China desde su fundación en 1949, la llegada de Xi Jinping al poder en 2012 habría marcado una etapa de mayor supervisión de las actividades religiosas.

Según Zúñiga, determinadas organizaciones pueden desarrollar sus actividades siempre que sus estructuras, dirigentes y enseñanzas se mantengan dentro de los parámetros establecidos por el Estado y la ideología oficial.
Denuncia mayor control político sobre las religiones
La investigación identifica la denominada “sinización” de las religiones como uno de los principales mecanismos utilizados por las autoridades chinas para adaptar las prácticas religiosas a los valores promovidos por el Estado y el Partido Comunista.
Zúñiga sostiene que este proceso ha alcanzado incluso interpretaciones y contenidos religiosos, con el propósito de promover la fidelidad al Estado y adecuar las enseñanzas al modelo político chino.
En el caso de la Iglesia católica, el estudio cita el papel de la Asociación Católica Patriótica China, organismo mediante el cual las autoridades supervisan parte de la actividad religiosa católica en el país. El analista asegura que creyentes que participan en congregaciones no reconocidas oficialmente pueden enfrentar restricciones y acciones de las autoridades.
La investigación también señala controles sobre iglesias protestantes y sostiene que algunos pastores deben participar en actividades de formación política y adaptar parte de sus actividades a las disposiciones oficiales.
Zúñiga afirma que las políticas de supervisión también alcanzan a sectores del budismo y otras expresiones religiosas. Asimismo, menciona la situación de los practicantes de Falun Gong, movimiento perseguido por las autoridades chinas y alrededor del cual existen denuncias internacionales sobre detenciones, torturas y otros abusos contra sus seguidores.
Contraste con Taiwán
El estudio establece un contraste entre la situación descrita en China continental y el marco de libertades existente en Taiwán, donde la Constitución reconoce la libertad religiosa y la igualdad de los ciudadanos independientemente de sus creencias.
Zúñiga destaca que las organizaciones religiosas en Taiwán pueden administrar templos, escuelas y centros de formación sin tener que adaptar sus doctrinas a una ideología política estatal.
“Mientras el régimen de Beijing utiliza el poder del Estado para controlar, modificar y perseguir las creencias, en Taiwán se protege el derecho de cada ciudadano a practicar libremente su religión”, concluyó Zúñiga.

