Viernes 3 de Abril 2026
SANTO DOMINGO.– Cada año, al llegar el Viernes Santo, muchas familias en la República Dominicana y en países de tradición católica cambian su forma habitual de comer. La carne roja queda fuera del menú y es sustituida por pescado, granos y platos más sencillos, en una práctica que va más allá de lo culinario.
Aunque muchos piensan que se trata de un mandato bíblico, lo cierto es que esta costumbre proviene de la tradición de la Iglesia católica. El Código de Derecho Canónico establece la abstinencia de carne como un acto de penitencia que deben cumplir los fieles a partir de los 14 años durante la Cuaresma, especialmente en el Viernes Santo.
Este día tiene un significado especial para los creyentes, ya que se recuerda la pasión y muerte de Jesucristo. Por ello, la Iglesia lo considera una jornada de recogimiento, reflexión y sacrificio.
Evitar la carne también tiene un sentido simbólico. Durante siglos, este alimento ha estado ligado al lujo, la celebración y la abundancia. Al dejarlo de lado, los fieles buscan adoptar una actitud más sencilla y espiritual.
Más que una restricción, esta práctica invita a:
Llevar una vida más sobria, optando por comidas simples Recordar el sacrificio de Cristo Dedicar tiempo a la reflexión y la vida espiritual
En la República Dominicana, esta tradición sigue muy presente y, además de su significado religioso, ha influido en la gastronomía típica de la Semana Santa, creando platos que forman parte de la cultura y la identidad del país.

