Jueves 10 de Octubre, 2024
Durante un mitin en Reading, Pensilvania, este lunes, el expresidente y actual candidato republicano Donald Trump calificó la llegada de migrantes a la frontera sur de Estados Unidos como una «invasión de criminales y depredadores». Reading, una ciudad con un 70 % de población hispana, fue el escenario donde Trump acusó a países como Venezuela de enviar a sus criminales a Estados Unidos, destacando que el índice de criminalidad en algunos lugares ha disminuido porque «sus delincuentes están aquí».
«Estamos siendo invadidos por pandilleros, traficantes de drogas y matones, especialmente desde América del Sur», señaló Trump ante un público que, por momentos, se mantuvo en silencio en el Santander Arena.
La ciudad de Reading, ubicada en el condado de Berks, ha apoyado a Trump en las dos últimas elecciones, y el estado de Pensilvania, con sus 19 votos electorales, es clave para ambos partidos. Los latinos, que representan aproximadamente 600.000 votantes en Pensilvania, tendrán un papel crucial en la elección del próximo presidente en noviembre.
Trump insistió en que pequeños pueblos y ciudades de todo el país están siendo «invadidos» por criminales y expresó que muchos estadounidenses están «aterrorizados» por la situación migratoria. Los asistentes al mitin, que en su mayoría provenían de ciudades cercanas como Allentown y Lancaster, forman parte del Corredor 222, donde la población latina supera el 40 %.
En su discurso, Trump también abordó temas como la fracturación hidráulica, prometiendo que si regresa a la Casa Blanca, protegerá esta práctica y reducirá los precios de la electricidad a la mitad. Además, criticó al Partido Demócrata y a la administración de Joe Biden, acusándolos de fomentar tratamientos hormonales en niños.
Finalmente, Trump advirtió que su oponente demócrata, Kamala Harris, eliminaría el ‘fracking’ en las primeras 24 horas de su gobierno, lo que, según él, significaría el fin de Pensilvania como un estado productivo.
Según encuestas recientes, Pensilvania sigue siendo un estado pendular donde la competencia entre republicanos y demócratas es feroz, con ambos partidos invirtiendo sumas millonarias en anuncios de campaña.
