Viernes 20 de junio 2026
Rancho Arriba, San José de Ocoa.-Con el objetivo de aportar a una mayor calidad de vida en las personas de la tercera edad, el Centro de Atención Primaria y Especialidades (CAPE), localizado en Rancho Arriba, San José de Ocoa, inició sus consultas de geriatría, a cargo del reconocido especialista Jonathan Abreu, presidente de la Sociedad Dominicana de Geriatría.
En ese mismo tenor, el geriatra advirtió que
se tiende a normalizar el hecho de que un adulto mayor pierda fuerza, camine más lento o tenga dificultad para levantarse de una silla.
«Estos cambios pueden ser señales tempranas de un síndrome conocido como fragilidad, una condición que suele desarrollarse de manera gradual
y que aumenta significativamente el riesgo de caídas, hospitalizaciones, dependencia y disminución de la calidad de vida»., advirtió el especialista.
Señales de alerta
Entre las principales señales de alerta Abreu explicó que se encuentran la pérdida de peso sin causa aparente., disminución de la fuerza muscular, sensación frecuente de cansancio o agotamiento, caídas o tropiezos repetidos, lentitud al caminar, problemas de memoria o concentración y uso simultáneo de múltiples medicamentos.

» Uno de los problemas más importantes asociados a la fragilidad es la pérdida progresiva de masa muscular, conocida como sarcopenia. Esta condición puede limitar la capacidad para realizar actividades cotidianas, aumentar el riesgo de fracturas y reducir la autonomía del adulto mayor», afirmó.
Prevención
El experto también explicó que cuando se identifica oportunamente, existen intervenciones que pueden retrasar la progresión de la patología y mejorar notablemente la calidad de vida del adulto mayor.
«La buena noticia es que gran parte de estos cambios pueden prevenirse o retrasarse mediante una alimentación adecuada, actividad física adaptada a la edad, control de enfermedades crónicas como hipertensión y diabetes, evaluación periódica de los medicamentos y seguimiento médico oportuno», detalló.
De igual manera, Abreu externó también que
las familias desempeñan un papel fundamental, manteniendo a los adultos mayores socialmente activos, involucrarlos en las decisiones familiares y participando en actividades comunitarias.
«Todo esto contribuye, significativamente, a preservar su salud física y emocional. Cuidar a nuestros adultos mayores no consiste únicamente en tratar enfermedades; también implica ayudarlos a conservar su movilidad, independencia, dignidad y capacidad de seguir aportando a la familia y a la sociedad», destacó.
Por último, el profesional afirmó que la verdadera meta de la geriatría moderna no es simplemente vivir más años, «sino vivirlos con la mejor calidad posible».

