Martes 30 de junio 2026
Johannesburgo (EFE).- Sudáfrica amaneció en tensión y con las calles más vacías de lo habitual y muchos negocios cerrados, mientras los manifestantes empiezan a reunirse para las marchas antiinmigración convocadas este martes, después de una ola de ataques xenófobos registrados durante los últimos meses.
Estaciones de transporte colectivo desiertas, en contraste con el ajetreo habitual, podían verse en algunas localidades del país, como Nelson Mandela Bay, en la provincia del Cabo Oriental, según imágenes difundidas por medios locales.
Mientras, algunos manifestantes han empezado a marchar en ciudades como Durban, en la provincia de KwaZulu-Natal (este) o en Soweto, el antiguo gueto negro de Johannesburgo (norte).

Alerta máxima
Lo que estamos haciendo hoy no solo es importante para nosotros, sino también para las futuras generaciones de este país», señaló a la prensa sudafricana en Durban un hombre llamado Thabo Mhlongo.
«Es mi obligación moral, como sudafricano, venir aquí y apoyar a mis compatriotas que están aquí para obligar al Gobierno sudafricano a hacer su trabajo. No somos xenófobos. No odiamos a los africanos», declaró Tumisang Mabula, otro manifestante en Pretoria, la capital.
Este lunes, el Gobierno sudafricano informó de que la Policía del país está en «alerta máxima» y de que habría «una fuerte presencia policial» en la jornada de protestas, especialmente en las zonas consideradas más conflictivas.
Países vecinos repatrían a sus nacionales de Sudáfrica
Las manifestaciones fueron convocadas por grupos antiinmigración, que han dado este martes como fecha límite a los inmigrantes irregulares africanos para abandonar el país, después de una ola de protestas y ataques xenófobos de los últimos meses.

Los convocantes culpan a estos migrantes de los problemas económicos del país, la deficiente prestación de servicios públicos o las altas tasas de delincuencia, y han llegado a impedir que éstos accedan a atención médica y a educación en instalaciones públicas.
Frente a esta situación, Zimbabue, Ghana, Nigeria y Malaui han repatriado a cientos de ciudadanos, mientras Kenia, Malaui y Lesoto han emitido alertas de seguridad para sus ciudadanos en Sudáfrica, cuyo Gobierno ha condenado estos ataques aunque ha reivindicado su derecho a frenar la inmigración irregular.
Asimismo, Mozambique informó de la muerte de al menos siete de sus ciudadanos en incidentes de violencia xenófoba y Uganda ha confirmado también la muerte de uno de sus nacionales en un ataque.
Las tensiones xenófobas contra migrantes africanos son un problema recurrente en el país sudafricano y han desembocado en oleadas de protestas violentas, especialmente en los barrios más vulnerables.
Las más graves se registraron a finales de 2019, con 18 extranjeros muertos, según datos de la ONG Human Rights Watch (HRW).

